El futuro según la Generación Z


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Es la primera generación 100% nativa digital y está completamente atravesada por la inmediatez tecnológica. Sin embargo, planifican, son prácticos, realistas y también  optimistas respecto de un futuro del cual quieren ser parte del cambio desde un rol protagónico. El empoderamiento es un rasgo que los define aunque también está presente el miedo a elegir.

Cuando se habla de la Generación Z (aquellos nacidos aproximadamente entre 1995 y 2002), se trata en efecto, de los verdaderos nativos 100% digitales. Esto significa que la tecnología los atraviesa completamente desde el nacimiento al punto que cambia las nociones entre lo público y lo privado; entre el on y offline. “Es un todo integrado para ellos. El uso cotidiano de Internet ha modificado sustancialmente la forma de relacionarse, de informarse, de escribir y de hablar. Con el smartphone como el centro de sus vidas, el multitasking es un hábito cotidiano: desde ahí planifican, consultan, buscan, se relacionan y se divierten”, explica Mariela Mociulsky, directora de Trendsity.

Con esta impronta tecnológica fuerte en sus vidas, la inmediatez es un gran valor para esta generación, lo que hacía pensar que eran impulsivos, anclados solamente en el presente y que no estaban interesados ni en el compromiso, ni en la planificación a largo plazo. Desde Trendsity sin embargo, revelaron otros emergentes y preocupaciones respecto del futuro de esta generación:

Internet multiplica exponencialmente la exposición y las oportunidades de elección pero también, al existir mayor cantidad de opciones, se potencia la responsabilidad propia y ciertos miedos al tener que decidir. “Creíamos que al sentirse más empoderados y con mayor libertad tenían menos miedos. Crecieron con menos imposiciones  y mayores “permisos” para elegir sus planes, para ir cambiando de opinión e intereses, y las investigaciones nos muestran que no es cierto que no tengan temores, no estar eligiendo bien es a veces un peso para ellos, aunque sepan que pueden cambiar luego de opinión”, indica Mociulsky.

Otro preconcepto respecto de esta generación es que no planificaban a largo plazo, y que no les interesaba el dinero. “Encontramos que persiguen la realización personal y que valoran el dinero como forma de reconocimiento aunque no es lo único. Esperan trabajar donde visualicen su propio crecimiento y desarrollo, donde compartan valores y propósito de la organización, donde puedan aprender trabajando en colaboración con otros, con gente que admiren y donde se les permita tener un rol protagónico. Se comprometen con lo que los apasiona y los ayuda a evolucionar y a renovar su pasión”, destaca la especialista.

Respecto de su visión de los próximos años, hay optimismo cuando ven ese espacio de participación y encuentran sentido en lo que hacen. “Son una generación que quiere ser protagonista, sienten que es posible que su voz se haga escuchar. Mientras haya espacios de participación consideran que pueden colaborar en hacer la diferencia”, explican desde Trendsity.

Principalmente, esto se debe a que si bien es difícil generalizar porque siempre existen perfiles dentro de un segmento etáreo y también diferencias por nivel socio-económico, se trata de una generación intensa pero sobre todo empoderada. “Tienen múltiples intereses, gran capacidad analítica y de integración de información. Creen en el poder que les da el conocimiento tecnológico como una gran fortaleza para cambiar las cosas, para llevar adelante sus proyectos y para emprender. Son abocados a fines.”, describen.

Por último, su percepción acerca del futuro y su disposición a trabajar e involucrarse en el cambio se integra con una visión de inteligencia colectiva, de co-creación y colaboración: “En definitiva se trata de una generación que quiere construir un mundo mejor pero son conscientes que para que las cosas sucedan, es necesario que otros actores como gobierno y empresas se sumen”, concluye Mociulsky.

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